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Azar, caos y complejidad

Azar, caos y complejidad como formas de ver el mundo.

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Por John Barragán. Publicado 04 de octubre de 2021.

Antes de leer esta entrada completa te invitamos a que tomes una hoja de papel o anotes en tu teléfono la secuencia ordenada de las cosas que crees que harás durante el día. Por ejemplo, puedes escribir 1. Desayunar, 2. Bañarme, 3. Coger un bus, 4. Ir al banco, etc. Pueden ser ocho o diez cosas. Con esto estás generando es una especie de plan. En la tarde cuando hayas terminado de hacer todo puedes seguir leyendo esta entrada de blog.

Nos leemos más tarde. Buena suerte.

Aquí estamos de nuevo, debe ser ya de noche o el momento después del experimento propuesto.

Así que ¿Todo salió acorde al plan? Si la respuesta es que nada salió exactamente como lo esperabas, no te alteres, es completamente normal. ¿Por qué? Bien, es posible abordarlo de varias formas.

El plan que has hecho no solo depende de ti, también de otras personas y de circunstancias externas, como el tráfico, el clima o el retraso de apertura de lugares. El plan podría parecer simple, pero las predicciones de un día “normal” dependen de muchos factores simples que en su conjunto son complejos.

Cuando decimos complejo no queremos decir difícil. Todas las cosas que nos proponemos pueden ser realizables, sin embargo, como dependen de otros factores, no siempre pueden cumplirse exactamente como las planeamos y mucho menos de forma lineal, quizá en las acciones de tu lista hubo un salto de 2 a 4, o 5 no se realizó.

Hay otros factores que también influyen. El día de una mujer comprenderá posiblemente una complejidad mayor que el de un hombre, pues tendrá que verse en interacción con más variables, como cuidados, niños, acoso callejero, búsqueda de rutas alternativas más seguras. Pasará lo mismo con una persona con una situación económica precaria. Ambos se enfrentarán en su día “normal” a una serie de variables que son rasgos de la desigualdad existente en nuestras sociedades y que hacen de su normalidad algo diferente.

Con este tipo de planes pasan los días de la semana, de lunes a domingo, hasta el lunes siguiente, en el que todo vuelve a empezar. A pesar de lo complejo, repetimos algunas tareas, tenemos una rutina. Podemos llamar a esto un proceso regular.

¿Qué pasaría si hubiera una pandemia? En marzo de 2020 ocurrió un evento raro, un Cisne Negro diría el escritor Nasim Taleb. Un suceso al azar que cambió nuestra cotidianidad. Las diferencias sociales se exacerbaron, el trabajo de las mujeres en el hogar se triplicó y, en definitiva, lo “regular” de cada día se convirtió en algo mucho más difícil de planear, debido a las restricciones y a los continuos cambios en ellas.

Esta falta de regularidad nos ha llevado a un terreno de lo caótico, de no llegar a entender lo que vendrá; laboral, emocional y socialmente. ¿Perderemos nuestro trabajo? ¿Qué pasará en la escuela o en la universidad? Algunas cosas ocurrieron, convirtiéndose en eventos irreversibles del mundo de lo arbitrario: las muertes, el desempleo, la violencia intrafamiliar, la pérdida de la pareja o las secuelas por el encierro.

Ya no solo hablamos de lo complejo, es un terreno impredecible e irregular. Sin embargo un premio Nobel de Química, Ilya Prigogine, puso sus esperanzas, esfuerzos y sabiduría en los eventos irreversibles, denotando hasta el mismo inicio del universo como irregular y como única posibilidad.

Debemos tratar con lo raro, aceptar la diferencia, lo complejo, lo caótico y lo normal. Que la planeación no falte, pero no nos aferremos a ella pues el mundo cambió y cambiará. No le pertenece solo al orden sino también al caos y al azar.