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Los límites de un mundo de programación formal

La programación no formal como herramienta de expresión, arte y cultura.

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Por Verónica Toro y Cami Bohórquez. Publicado el 30 de septiembre de 2021.

Intersección entre arte, ciencia, cultura y tecnología

El sueño de Seymour Papert[1], donde todos los niños del mundo aprenden a programar, ha fracasado. Está claro que la brecha digital cada día es más grande y que si bien en muchos países cada vez más niños acceden a computadores, tablets y celulares desde una temprana edad, no todos serán 100% letrados en lo digital. Incluso la idea de que todos debemos ser programadores, o por lo menos programadores competentes o profesionales está en entredicho.

Esto no quiere decir que no podamos pensar de manera lógica, o que un poco de código no pueda favorecernos en nuestras tareas, pero no todo el mundo será un programador profesional. Si bien dicha situación se está materializando y muchas personas están adoptando pequeñas prácticas de programar en su día a día sin que ellos se consideren a sí mismos programadores, es en este uso informal de la programación que está emergiendo un nuevo lenguaje para hablar e interpelar al mundo.

La programación no formal como herramienta de expresión

Así como el inglés no formal comienza a tomar una relevancia importante en la expresión cultural como en las canciones populares, el rap y en el lenguaje callejero[2], la programación no formal también está comenzando a tomar importancia en la expresión artística y cultural de [nuestra era][3]. Aunque este tipo de programación no obedece a los estándares de la ciencia de la computación, su poder es cada vez más claro[4].

Los lenguajes de programación, así como la música y el arte, son formas de expresión para hablar del mundo. Utilizar estos dos lenguajes al mismo tiempo (lenguajes tecnológicos y artísticos) nos da acceso a una nueva forma de comunicar todo lo que nos atraviesa; nuestros sentires, preocupaciones, sueños y también las críticas que le hacemos al mundo.

Arte funcional

Este nuevo lenguaje donde se intersecta la cultura, la ciencia, el arte y la tecnología permite a los artistas hablar de forma científica y a los científicos hablar de forma artística. Da oportunidad al arte de volverse funcional; en el sentido en que tiene un valor más allá de lo estético y puede llevar un mensaje tecnológico o incluso científico. Tal como lo menciona Alberto Cairo, el arte funcional no solo conlleva una belleza estética, sino también es “comprensible primero, bello después.” Y de forma similar, este nuevo mensaje permite al científico crear ciencia hermosa, una ciencia que no solo apela a nuestra lógica, sino también a nuestra estética. Una ciencia cercana al mundo humano, bajada de la torre de cristal y puesta al servicio de lo lúdico y lo cotidiano.

Pero la brecha global entre los que saben y no saben es cada vez más grande. No todos tienen acceso a la educación superior, y después de 200 años de existencia del bachillerato, todavía no hay un 100% de cobertura[5]. Cada vez es más claro que la educación más que un derecho se entiende como un privilegio o un negocio. Nace también otro problema frente a esta nueva forma de interpelar el mundo, la idea de que algunos lenguajes son más importantes que otros. En un mundo capitalista donde priman los intereses económicos sobre los intereses humanos, los lenguajes lógicos, útiles, funcionales y científicos premian sobre los lenguajes artísticos, emocionales, corporales y estéticos.

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Fuente: Grande Anthropophagie Bleue (Yves Klein, 1960), Alejandro Londoño, 2016

Hay una tendencia global a sacar de los programas escolares las artes, la filosofía, la expresión artística y la música, ya que no son materias útiles porque no pueden ser medidas por test estandarizados, mecanismos que emplean los gobiernos para decidir qué colegios reciben financiación y cuáles no. Bajo dicha presión, los colegios se ven obligados a responder a esta lógica utilitaria cortando las materias que no pueden generar un desempeño favorable o “bueno” en las pruebas estandarizadas. Un círculo vicioso que saca a las artes de los programas educativos alrededor del mundo.

Materias como música, danza y arte desaparecen de forma cada vez más vehemente y ahora con la virtualidad esta situación es aún más grave. Se genera entonces una brecha cultural, entre aquellos que tienen el tiempo y la fortuna de conocer otras culturas y aquellos que no, que solo tienen acceso a la suya.

Si no se enseña arte, ciencia y música, lenguajes estructuralmente relacionados con nuestro cuerpo y forma de vida humana, ¿cómo le vamos a pedir a las infancias que aprendan a programar cuando el lenguaje de programación no es parte integral de nuestros cuerpos?

Es así que proponemos que los artistas que programan informalmente (sin considerarse ellos programadores) y los científicos que hacen arte informalmente (sin considerarse ellos artistas) hacen más en comunicar nuevas formas de entender la abundancia de información en el mundo que artistas y científicos formales. Estos jugadores de la informalidad de los lenguajes están acercando dos mundos que parecían muy distantes, el del arte y la ciencia, y al mismo tiempo están construyendo un nuevo lenguaje para el mundo.

Pensamos que no debemos premiar unos lenguajes sobre otros, y de pronto es mejor perder la formalidad del lenguaje y mantenerlos a todos vivos, que perder todo un lenguaje por formalizar otro.

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Ref: House Party No. 6, Alejandro Londoño, 2020

Integrar espacios de arte y programación

Datasketch ha explorado nuevas formas de integrar todos estos lenguajes abriendo espacios para el debate y el diálogo, invitando a expertos en diversos temas para que pongamos la conversación en la agenda pública y podamos converger en las múltiples sinergias que propone la nueva era de la información. Estas son algunas apuestas a la interseccionalidad entre las artes, la ciencia y las tecnologías que hemos impulsado desde la organización:

Notas

[1]: Seymour Papert (1928–2016), Gary S. Stager, Nature volume 537, page 308 (2016)

[2]: The Acquisition and Learning of EFL in A Non-formal English Education in Indonesia. December 2020.Journal of English Education 5(2):86-94 DOI:10.31327/jee.v5i2.1312

[3]: Goodell, Howie & Kuhn, Sarah & Maulsby, David & Traynor, Carol. (1999). End-user programming/informal programming. ACM Sigchi Bulletin. 31. 17-21. 10.1145/339290.339294.

[4]: Rahman, M.M. & Panda, Santosh. (2012). Teaching English through open non-formal education (ONFE) in Bangladesh with an effective integration of ICT to support learning. The Turkish Online Journal of Distance Education. 13. 87-96.

[5]: Según las estadísticas del DANE para Colombia solo el 14% estaban matriculados en bachillerato (educación media) https://www.dane.gov.co/index.php/estadisticas-por-tema/educacion/poblacion-escolarizada/educacion-formal

Referencias