La guerra en Colombia ha mostrado estar tan arraigada a la cultura, que durante décadas nos enseñaron que las batallas sangrientas que se estaban librando en las diferentes latitudes del territorio, eran un bien necesario que sólo legitimaron los sentimientos más oscuros y perpetuaron los discursos sangrientos a favor del odio y la venganza.

 

Sin embargo, hoy la piel del país se recubre de una capa de esperanza y optimismo, hemos vivido con entusiasmo el desarme de la guerrilla y el descenso de la muerte. La falsa creencia de que la guerra es parte de la naturaleza del los colombianos y las colombianas queda atrás y se vislumbran cambios generosos y humanos que dan inicio a la verdadera transición a la paz.

 

Para conmemorar esta transición definitiva, se llevará a cabo en Bogotá del 2 al 5 de agosto La Cumbre Nacional de Arte y Cultura por la Paz, la Reconciliación y la Convivencia, evento que recibirá a más de 100 invitados de todo el país, con una serie de procesos y creaciones artísticas que han contribuido a reconstruir el tejido social roto por el conflicto armado.

 

Este encuentro, realizado por la Corporación Colombiana de Teatro y más de 20 organizaciones culturales y sociales, agrupa representantes de comunidades, territorios y regiones de todo el país que fueron profundamente maltratados por la guerra y que han transformado el oprobio, el terror y la guerra en nuevas narrativas para reafirmar que la paz y la reconciliación son posibles.

 

Canciones, monumentos, performance, danzas, poemas y teatro serán parte de la programación que se desarrollará en la Fundación Gilberto Alzate Avendaño, el Teatro La Candelaria, la Universidad Jorge Tadeo Lozano y la Sala Seki Sano. Durante cuatro días cada intervención y cada acto será una reflexión en voz alta de transformación de imaginarios en oportunidades.

 

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La paz y la reconciliación no son resultados inmediatos, son procesos largos que requieren de transformaciones estructurales muy complejas. Sin embargo, la misión es derrotar los rencores, sanar las heridas y perdonar con reparo. Esta es la misión que tenemos como colombianos, sumirnos en el deseo de construir la paz desde las artes, desde las manifestaciones poéticas y desde el amor, reconociendo la diferencia, la diversidad y las múltiples formas de resistencia que habitan en cada uno de los rincones de este país.