“El medio ambiente siempre ha sido un tema muy cercano a mi corazón y en Colombia nos enorgullece nuestra biodiversidad y creemos que es nuestro activo más valioso”.

 

Esta frase usada por el presidente Santos durante el recibimiento del título héroe ambiental por parte de NatGeo contrasta con el informe de WWF en el cual se reportó que el 25% de los ecosistemas en el país se encuentra en estado crítico y con el reciente informe publicado por el Ideam, en el que se muestra que el 1,86% del área total del país ha sido transformada por la actividad humana en tan solo dos años.

 

Justamente, esa entidad, que tuvo un recorte presupuestal del 20% para 2018, publicó el informe trimestral de deforestación en el país, el cual se muestra una tendencia de aumento en las hectáreas de bosque deforestadas, que en 2016 alcanzó 178.597 hectáreas, una superficie mayor que Bogotá y casi tan grande como el departamento del Quindío.

 

Los bosques en el Magdalena Medio se están viendo cercados por economías ilegales. Eso está pasando en el sur de Bolívar, Nororiente Antioqueño y el Bajo Cauca. En parte se debe a la minería de oro de aluvión”, explica Edersson Cabrera, Coordinador del Sistema de Monitoreo de Bosques del Ideam.

 

Navega el mapa con las zonas más deforestadas del país

 

 

La minería ilegal ha cobrado más peso en estos dos informes, en los cuales se evidencia que el río Atrato y brazos son usados por grupos armados ilegales para la extracción de minerales.

Dicho río que surte de agua de agua a gran parte de las comunidades es objeto de derecho y a través de una sentencia, la Corte Constitucional ordenó su protección, conservación, mantenimiento y restauración.

 

No obstante, no es la única zona que hace parte de las alertas tempranas por la deforestación, ya que esta se encuentra agrupada en varios núcleos en el país, en especial la Sierra Nevada de Santa Marta, donde según Cabrera los cultivos ilícitos y la tala ilegal son los causantes de esta deforestación.

 

“En la Sierra existen una gran capa boscosa, por eso cualquier hectárea que se pierda en la Sierra Nevada tiene mayores consecuencias para esos ecosistemas, que lo mismo en el Amazonas”, explica Cabrera, quien asegura de mantenerse la tendencia, el 2017 cerrará con un porcentaje de deforestación que podría ser más alto que el del 2016.

 

Sin embargo, en departamentos como el Meta y el Guaviare, el Gobierno ha comenzado a implantar planes de ayuda para que comunidades enteras puedan cambiar sus cultivos ilícitos a legales, asegurando la comercialización de los mismos.